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"Sé el Campeón de tu Vida"

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He dejado de escribir lo que yo denominaba mi reseña de fin de año,como acostumbraba hace tiempo. Era una especie de rito sentarme ante la hoja en blanco la tarde del 31 de diciembre. De alguna forma, y aunque no hiciera exactamente un balance, a mí me servía para "cerrarlo" con algo de presunta solemnidad. Si algún año no lo hacía, no me sentía bien conmigo misma, pues creía que, de alguna forma, no le había dado "su sitio" a aquel año ya extinguido. Tenía la sensación de haberle tratado injustamente, y hacerle creer que había pasado sin pena ni gloria, puesto que no quedaba ningún testimonio escrito de él.  

No sé cuándo cambié de parecer, pero ya no quiero escribir "la reseña de fin de año". Si algo nos enseña la vida, es que cumplir años debería servir para algo más que para soplar velas en las tartas, o tomarse las uvas cada 31 de diciembreCuando te vas haciendo mayor, algo te dice que el tiempo, ese tirano y hostil enemigo, del que nadie se libra, ya no parece tan infinito como a los 20 y a los 30. Algo parecido a una vocecilla un tanto ronca, te susurra que es necesario pasar a la acción. Yo me lo digo muchas veces: "Hay que pasar a la acción, Merceditas, que si no, te van a dar las uvas, y ¿lo véis?  ¡Al final me acaban dando!  Me acaban dando, y como se suele decir ... "Y yo con estos pelos... Hoy también eso da igual: no voy a salir de fiesta, y, por tanto, no necesito estar de peluquería, ni medio peinada. Además, con el tiempo, (otra vez el susodicho a escena), he aprendido a querer mi cabellera rizada, con la que siempre parezco estar despeinada. ¡Es una de mis señas de identidad, y de eso no se reniega! 

Si algo deberíamos aprender a lo largo de la vida, además de a quererla, es a no renunciar nunca a quiénes somos, de dónde venimos... Es decir, a que nuestra esencia sea lo primero que salga a la superficie. Hay quien sigue renegando de ella, y se esconde tras personalidades falsas. Pero eso no es sano, salvo para los actores, que, como es su trabajo, lo viven de otra forma. Para el común de los mortales estar siempre aparentando otra cosa de la que se es,  pronunciando palabras distintas de las que quisiéramos decir, y caminando por la vida llevándonos la contraria, pero sin que se note, debe ser agotador y muy estresante. 

Podríamos hacer algo muy básico que consiste en aceptarnos a nosotros mismos en esencia, y, por supuesto, intentar mejorarnos en lo que se pueda, y se puede, con mucho esfuerzo, pero se puede. Cuando observamos cómo está el mundo con sus guerras, odios, luchas de poder, corrupciones... (y no sigo... porque, de verdad, que me dan las uvas), lo primero que pensamos en que "esto no hay quien lo cambie", pero podríamos alguna vez "caer en la cuenta" de que, si cada uno de nosotros intenta cambiar, aunque sea un poquito, a mejor, imaginad lo que podría suponer la suma de todos esos "poquitos". Dicho así, parece una tontería, pero no lo es. Sólo puedo deciros que yo lo voy a intentar con todas mis fuerzas, y, a propósito de lo que decíamos antes, a ESO se le llama pasar a la acción. ¡Se acabó el letargo! ¡No podemos permitir la paradoja que implica que mientras se supone que el mundo "avanza", la mayoría de sus habitantes están "atascados", o bloqueados, por una o varias razones!

Para que esto no se alargue, lo único que quiero deciros es que, voy a intentar ser la "mejor versión de mí misma" (y no porque cambie el año, ó la década, o lo que sea), sino porque quiero hacerlo y me da la gana. 

Os animo a que tengáis ese "coraje de vivir" que muchos de nosotros hemos visto en personas de generaciones anteriores. Hace unos días tuve el privilegio de asistir al 99 cumpleaños de alguien muy cercano y muy querido por mí: un hombre íntegro, honesto, luchador, que desde 1920 ha asistido a todos los grandes cambios del siglo pasado, y los 19 primeros de éste. Ha pasado por todo tipo "fatigas" (como se decía en su época), y ha resistido. ¿Por qué? Por eso: el coraje de vivir, ó la voluntad de vivir, como dicen algunos médicos en su argot. Alguien dijo una vez que "Quien resiste, gana", y yo lo único que puedo deciros que, en este caso, además de mucho cariño, siento una gran admiración por personas así, que han trabajado y batallado lo que no está escrito para sacar adelante a familias numerosas, y, que, por muchos palos que les haya dado la vida, nunca han tirado la toalla, y, sin casi fuerza, han seguido adelante. Esto puede considerarse un humilde homenaje no sólo a la persona a la cual me estoy refiriendo, sino a muchas otras que se han convertido en la mejor versión de sí mismos, han llegado a ser el "Campeón de su Vida", sin siquiera saberlo. 
¡Vamos al encuentro de 2020! ¡Algunos, incluso, al encuentro con un siglo de intensa vida!

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31/12/2019 21:06 MERCEDES GÓMEZ VERDEJO Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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